Cristina Pérez | EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN

EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN

“DE QUÉ MANERA SE DESARROLLA EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN”.

El hábito. En el post anterior vimos cómo eliminar las telarañas de su pensamiento, de acuerdo con el libro de Napoleón Hill & W. Clement Stone, titulado: “Actitud Mental Positiva”, capítulo 3 “Elimine las telarañas de su pensamiento” en el cual, hacen referencia de lo que le sucedió a Sócrates, en el que veía solamente la paja en el ojo de Xantipa su esposa, sin embargo, no veía la viga de su propio ojo. Ahora bien, en el presente artículo, nos hablan de otro joven que aprendió a ver la viga en su propio ojo, pero antes de hacerlo, veamos de que manera se desarrolla el hábito de la “importunación”, como su nombre lo indica es: “la acción de hacer algo inadecuado o inconveniente”.

MANIFESTACIONES DE NAPOLEÓN HILL & W. CLEMENT STONE CON SUS PROPIAS PALABRAS:

De que manera se desarrolla el hábito de la importunación: Cuando se conoce la causa de una problema, es frecuente que éste se pueda evitar. O, en casa de que el problema ya exista, se puede hallar una solución.
EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN

Cuando se conoce la causa de un problema, es frecuente que éste se pueda evitar. O, en caso de que el problema ya exista, se puede hallar una solución.

S. I. Hayawaka escribió en la obra “El lenguaje en el pensamiento y en la acción”:

Para curar [lo que ella cree que son] los defectos de su marido, es posible que una esposa le importune. Los defectos del marido se agravan y ella sigue importunándole. Como es natural, los defectos se agravan “ulteriormente” (después de un momento determinado) y ella le importuna todavía más. Dominada por una reacción fija al problema de los defectos de su marido. Y, cuanto más insiste, tanto más se deteriora la situación, hasta que ambos acaban con los nervios destrozados; el matrimonio se destruye y sus vidas se hacen pedazos.

CORRESPONDIENTE AL CAPÍTULO 3 DE ACTITUD MENTAL POSITIVA: DE QUE MANERA SE DESARROLLA EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN. 

Pero, bueno, ¿qué ocurrió con el joven? Era la primera noche de un curso de AMP, «La ciencia del éxito» cuando el joven se le preguntó:

  • «¿Por qué quiere seguir este curso?»
  • «¡Por mi mujer!», contestó él. De hecho, Muchos de los alumnos se rieron… pero no así el instructor. Éste sabía por experiencia que hay muchos hogares desdichados porque el marido o la esposa ve los defectos del otro, pero no lo suyos propios… Continuación…

EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN. “DEVOLVIÓ LA FELICIDAD A SU HOGAR”.

Continuación con la historia del joven alumno…  Cuatro semanas más tarde, en el transcurso de una reunión en privado, el instructor le pregunto al alumno:

  • «¿Cómo anda su problema?»
  • «¡Está resuelto!» contestó el alumno.
  • «¡Estupendo! Pero, ¿cómo lo ha conseguido?»
  • El alumno: «He aprendido lo siguiente: Cuando me enfrento con un problema que implica malentendidos con otras personas, tengo que empezar primero por mi mismo. Por consiguiente, al examinar mi propia actitud mental, descubrí que era negativa. Resultó que el problema no estaba en mi mujer … ¡sino en mí mismo! En consecuencia, al resolver mi problema, descubrí  que ya no tenía ninguno con ella».

¿Qué hubiera ocurrido si Sócrates se hubiera hecho la siguiente reflección:

  • «Cuando me enfrento con un problema que implica un malentendido Xantipa, tengo que empezar primero por mí mismo»?
  • ¿Y qué ocurriría si usted se dijera: Cuando me enfrento con un problema que implica un malentendido con otra persona, tengo que empezar primero por mí mismo»? ¿Sería su vida más feliz?

No obstante, hay otras muchas telarañas que obtaculizan la felicidad. Y, lo más curioso es que el mayor obstáculo está constituído por el propio instrumento de nuestro pensamiento: Las palabras

  • Sin duda alguna, las palabras son símbolos, tal como nos dice S. I. Hayakawa en su libro.
  • Descubrirá usted que un símbolo de una palabra puede significar la suma total de una combinación de inumerables ideas, conceptos y experiencias.
  • Comprobará también, a medida que vaya leyendo La Actitud Mental Positiva: Un camino hacia el éxito, que el subconsciente se comunica inmediatamente con la conciencia mediante símbolos…Continuación…

EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN. “POR MEDIO DE UNA PALABRA PUEDE USTED INDUCIR A OTROS A ACTUAR”.   

Continuación…:

  • Cuando “usted le dice a otra persona: «¡Puede hacerlo!», ello constituye una sugestión”.
  • Del mismo modo, “se dice a sí mismo: «¡Puedo hacerlo!», se está usted estimulando por medio de la autosugestión”.

En el capítulo siguiente nos referiremos a estas verdades universales. Digamos primero que se ha desarrollado toda una nueva ciencia en torno a los importantes descubrimientos realizados sobre las palabras y la comunicación de ideas a través de las palabras la ciencia de la “semática” , que significa: ciencia lingüística que estudia el significado de las palabras y expresiones.

Hayakawa es un experto en este campo y nos dice que el hecho de averiguar lo que significa realmente una palabra en boca de otra persona; o incluso en la de nosotros mismos es de esencial importancia en el preceso de la exactitud mental.

  • Pero, ¿cómo se puede conseguir tal cosa? 
  • En primer lugar, límitese a ser concreto. Empiece por una coincidencia de las mentes (o de significados) y se evitarán con ello muchos malentendidos innecesarios.

EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN. “UNA PALABRA PUEDE PROVOCAR UNA DISCUSIÓN”. 

El tío de un niño de nueve años se encontraba de visita en casa de los padres de éste. Una noche, cuando el padre regresó a casa, tuvo lugar el siguiente diálogo:

  • «¿Qué piensas de un niño que dice mentiras?».
  • «No le tengo en muy buen concepto, pero sé una cosa con toda certeza: mi hijo dice la verdad».
  • «Pues hoy ha dicho una mentira».
  • «Hijo, ¿le has dicho una mentira a tu tío?».
  • «No, papá».
  • «Vamos a aclarar esta cuestión. Tu tío dice que le has mentido. Tú dices que no. ¿Qué ha ocurrido exactamente?», preguntó el padre, dirigiéndose al tío.
  • Bueno, le he dicho que llevara los juguetes al sótano. Él no lo ha hecho y me ha dicho que lo había hecho».
  • «Hijo, ¿has llevado los juguetes al sótano?».
  • «Sí, papá».
  • «Hijo, cómo explicas eso? Tu tío dice que no has llevado los juguetes al sótano y tú dices que sí».
  • «Hay varios peldaños que conducen desde la planta baja al sótano.. Unos cuatro peldaños más abajo hay una ventana … He dejado los juguetes en el antepecho de la ventana… el sótano es la distancia entre el suelo y el techo… ¡los juguetes están en el sótano!».

La discusión entre el tío y el sobrino se debía a la definición de una palabra: sótano. El chico sabía probablemente lo que su tío quería decir, pero había sentido pereza y no había querido bajar; toda la escalera. Al enfrentarse con el castigo, trató de salvarse, utilizó la lógica para demostrar su “aseveración” (afirmación de una cosa). 

Es posible que eso resulte un poco embrollado.

EL HÁBITO DE LA IMPORTUNACIÓN. ¿Y CUÁL ES LA PALABRA MÁS IMPORTANTE EN CUALQUIER IDIOMA?

Pero veamos las historia más sugestiva de un joven que no conocía el significado del más importante símbolo verbal en cualquier idioma. ¿Y cuál es la palabra más importante en cualquier idioma? esta palabra es Dios.

No hace mucho tiempo un estudiante de la universidad de Columbia acudió a visitar al reverendo Harry Hemerson Fosdick, pastor de la iglesia Riverside de la Ciudad de Nueva York. El estudiante apenas había franqueado la puerta cuando dijo: «¡Soy ateo!». Al sentarse, repitió en tono desafiante: no creo en Dios».

EMPECEMOS CON UNA COINCIDENCIA DE LAS MENTES. 

Afortunadamente, el doctor Fosdick era un experto en el campo de la semántica. Sabía por su dilatada experiencia que jamás podía establecer una auténtica comunicación con otra person a no ser que comprendiera  exactamente qué quería decir aquella persona con las palabra que estaba empleando. Sabía también que era necesario que la otra persona le comprendiera a él:

  • Por consiguiente, en lugar de ofenderse con la descarada afirmación del estudiante, el doctor Fosdick le expreso un sincero y amistoso interés y después le rogó:
  • «Por favor, descríbame el Dios en el que no cree».
  • El Joven tuvo que relfexionar, tal como le ocurre a cualquierer persona a la que se dirige una pregunta que no provoca automáticamente una respuesta firmativa o negativa. 
  • De hecho, el doctor Fosdick sabía que una pregunta atinada sería capaz de eliminar de la mente del joven las resistentes telarañas de pensamiento negativo.
  • Al cabo de un rato, el estudiante empezó a tratar de describir al Dios en el que no creía. Al hacerlo así, le facilitó al clérigo una clara imagen del Dios que rechazaba. 
  • «Bueno —dijo el doctor Fosdick una vez el alumno hubo terminado—, si ése es el Dios en el que usted no cree, yo tampoco creo en él. Por consiguiente, ambos somos ateos. No obstante —añadió—, seguimos teniendo el universo a nuestras manos. ¿Qué piensa usted de… su formación, su significado?»

CONTINUACIÓN CON LA HISTORIA DEL JOVEN UNIVERSITARIO QUE DECÍA SER ATEO.

Antes de despedirse del doctor Fosdick, el joven había descubierto que no era ateo en absoluto sino que, por el contrario, era un magnífico teísta. Creía en Dios. 

Ahora bien, el doctor Fosdick no se había arredrado ente el uso impreciso de una palabra. En este caso, contribuyó a eliminar las telarañas mentales del joven, haciéndole preguntas. Una respuesta clara y sencilla a la pregunta relativa a aquello en lo que el joven no creía fue suficiente; para que se produjera una coincidencia de sus mentes.

En consecuencia, la segunda pregunta encauzó los pensamientos del joven hacia los canales adecuados y dio al doctor Fosdick; la oportunidad de explicar lo que él entendía por Dios Universal. 

«El pensamiento positivo es una buena actitud. Pero el pensamiento positivo sin ninguna habilidad no funciona». Conrad Dobler.

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