Cristina Pérez | RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN CUARTA CLAVE DE LA FELICIDAD; LA IRA CIERRA LA PUERTA DEL REINO DEL ESPÍRITU; GUARDAR RENCOR NO HACES SINO ATARTE A QUIEN TE AGRAVIÓ; ECLIPSA LA QUE TE VINCULA CON TU ESPÍRITU, CON TU SER MAS ELEVADO Y CON TU ALMA.

Renunciar;  Decir “Tengo la razón” nos proporciona consuelo, pero no felicidad auténtica; cuando cedemos la necesidad de estar en lo correcto damos la espalda al amor, a la comunión y, en última instancia, a la unidad; como dice Deepak Chopra en su libro “La receta de la felicidad” en la cuarta clave de la felicidad y de la iluminación: al ir más allá del resentimiento te alejas de la ira y la hostilidad.

La ira cierra la puerta del reino del espíritu.

Por más que consideres justificado guardar un rencor; en un nivel más profundo no haces sino atarte a quien te agravió; esa conexión adquiere tal importancia que eclipsa la que te vincula con tu espíritu; con tu ser más elevado y con tu alma; a menudo las personas utilizan la espiritualidad para justificar su indignación moral ante la inhumanidad del mundo; tan horriblemente lejos de ser  ideal; aunque es fácil sentirse identificado con esta perspectiva; también es importante reconocer incluso que la indignación moral es ira; dado que la conciencia es un campo que abarca a todos, el resultado es que entran a el más enojo; resentimiento y hostilidad; la indignación suele volverse una excusa para la inacción.

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN: LA JUSTIFICACIÓN NUNCA HA SOLUCIONADO NADA SÓLO PROVOCA MÁS IRA Y ANTAGONISMO.

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN: LA INDIGNACIÓN SUELE VOLVERSE UNA EXCUSA PARA LA INACCIÓN; LA JUSTIFICACIÓN NUNCA HA SOLUCIONADO NADA SÓLO PROVOCA MÁS IRA Y ANTAGONISMO.
SI VES EL MUNDO CON SENTENCIAS Y NO CON AMOR, ÉSE SERÁ EL MUNDO QUE HABITARÁS.

Renunciar a tener la razón; las personas que combaten la injusticia en el mundo no se dejan consumir por la ira.

Son lúcidas, serenas y tienen valores firmes, saben distinguir el pasado; por el que ya nada puede hacerse, del presente, que puede corregirse.

Einstein dijo: “Ningún problema puede resolverse en el nivel de conciencia donde fue concebido”.

Vale la pena recordar esto cuando pensamos que nuestra ira está justificada; la justificación nunca ha solucionado nada; sólo provoca más ira y “antagonismo” (incompatibilidad, oposición o rivalidad entre personas, opiniones e ideas).

Pero sobre todo contradice la regla de Einstein porque el nivel de la solución siempre es diferente al nivel del problema.

Y para ir a un nivel diferente al del problema debes verte con claridad; muchas personas ni siquiera se dan cuenta de que están defendiendo su necesidad de tener la razón; las señales no son siempre ira y resentimiento, pero la actitud justificadora siempre tiene un común denominador: para quien está bajo el yugo del ego, la rendición parece una derrota absoluta.

El ego prospera en las siguientes circunstancias:

  • Obtienes lo que quieres.
  • Otras personas convienen en seguir tus planes.
  • Te sientes en control de ti mismo.
  • Lo correcto y lo incorrecto están claramente delimitados.
  • Nadie cruza la línea entre lo correcto y lo incorrecto.
  • Estableces las condiciones para amar a alguien y para ser amado.
  • Quien está de acuerdo contigo está mostrando que te ama.
  • Te sientes seguro con quienes te obedecen; te sientes inseguro con quienes debes obedecer.

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN. LAS SITUACIONES QUE SATISFACEN A TU EGO HACEN A TU SER VERDADERO PROFUNDAMENTE DESDICHADO.

Irónicamente, las situaciones que satisfacen a tu ego hacen a tu ser verdadero profundamente desdichado; no hay alegría en estar al mando, igualmente no existe amor en controlar a otros; de la misma manera no expansión en defender la separación entre lo correcto y lo incorrecto; sin embargo, es tan seductora la historia del ego que miles de personas intentan alcanzar la felicidad; por los medios descritos; y bien pueden desarrollar una autodisciplina perfecta y ejercer poder sobre los demás, pero al hacerlo sacrifican su ser verdadero.

Para encontrar tu ser verdadero debes rendirte a él.

Y la mejor manera de hacerlo es rendirte a otras personas; esto no significa que el ego se someta a otro ego; eso sí sería una derrota; más bien se trata de compartir con el otro la verdad acerca de ti mismo.

  • Quieres amor sin limitaciones.
  • Deseas sentirte seguro.
  • También expresarte de manera creativa.
  • Igualmente expandirte con alegría.
  • De igual importancia ser libre.
  • Tu mayor deseo es la unidad en un estado de perfecta tranquilidad.

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN; ¿QUE OCURRE CUANDO COMPARTES ESTOS PROFUNDOS DESEOS CON OTRA PERSONA?

Lo que siempre ha ocurrido, el mundo reflejará tu nivel de conciencia; en esta casa el reflejo proviene de la persona con quien compartes tu verdad; cuando dices a la persona amada “Tú eres mi mundo”, estás hablando muy literalmente; pero ésta es sólo la primera etapa de la rendición; de hecho es imposible que dos personas deseen lo mismo a cada minuto del día; obviamente ambos quieren cosas diferentes; ambos tienen distintos puntos de vista.

Para que la rendición sea más que un simple ideal debes llevarla a la práctica.

Muchas personas anhelan una relación espiritual pero sucumben a los obstáculos de la vida cotidiana: conflictos por dinero, trabajo, familia y ambiciones, por ejemplo:

  • No hay necesidad de suprimir estos conflictos, ni de conformarse con acuerdos que no satisfacen a ninguna de las partes; quienes no es capaz de satisfacerse a si mismo no puede satisfacer a otros.

RENUNCIAR A TENER LA RAZÓN; HAY QUE RENDIRSE AL SENDERO; LO QUE COMPARTES ES UN SENDERO.

NUNCA NADIE A SIDO FELIZ AL DEMOSTRAR QUE TENÍA LA RAZÓN.

El secreto no es rendirse a otra persona; no se trata de rendirse a otra persona, ni siquiera rendirse uno a otro.

Hay que rendirse al sendero; lo que compartes es un sendero; su compromiso no es con lo que tú quieres ni con lo que tu compañero quiere; el deseo individual es secundario; te comprometes con el lugar a donde te lleva el sendero; de esta manera renuncias a tu perspectiva centrada en el ego; tu atención se dirige al espacio entre tú y el ser amado; ésta es la brecha entre ego y espíritu.

Cuando te sientas tentado a obedecer a tu ego, acude a este espacio compartido y pregunta lo que sientes:

  • ¿Cuál opción es más amorosa?
  • ¿Qué nos traerá paz?
  • También ¿qué tan despierto estoy?
  • O la  clase de energía estoy generado.
  • ¿Estoy actuando a partir de la confianza o de la desconfianza?
  • ¿Siento lo que mi pareja está sintiendo?
  • ¿Soy capaz de dar sin esperar nada a cambio?

Estas preguntas no tienen respuesta automática; son para despertar tu espiritualidad.

Te sincronizan con un proceso que va más allá del “yo” y del “tú” el espacio que compartes con otra persona te permite ver más allá del ego; los beneficios de esto no son evidentes en un principio; tu antiguo condicionamiento dirá: “¿Qué tiene de malo obtener lo que quiero? ¿Por qué debo pensar primero en alguien más? tengo derecho a esperar cosas buenas para mí”.

Lo que tu ego no ve es algo precioso que está oculto en toda relación espiritual: el misterio.

Este misterio nace del amor; se llama un sitio de tranquilidad y alegría que el ego nunca podría alcanzar; con todas sus luchas y exigencia y necesidades.

Nunca desistas de un sueño; sólo trata de ver las señales que te lleven a él. Paulo Coelho.. Si deseas tener un negocio rentable yo te puedo ayudar a conseguir tu éxito. Cristina Pérez G.

 

 

 

 

 

 

 

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