Cristina Pérez | CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE QUINTA CLAVE DE LA FELICIDAD Y DE LA ILUMINACIÓN.

En el presente; “concéntrate en el presente” es la quinta clave de la felicidad y de la iluminación del doctor Deepak Chopra; de su libro titulado “La receta de la felicidad”; Chopra con asombrosa simplicidad y sabiduría característica que la identifica como uno de los grandes escritores: tan cierto es que en 1999, la revista Time lo llamó el “poeta-profeta de la medicina alternativa”; y lo incluyó en la lista de las 100 personalidades más representativas del siglo XX; Chopra tiene más de una veintena de libros publicados la mayoría clasificados best sellers por el New York Times; su capacidad y versatilidad se han expresado en sus obras.

Chopra en este libro la Receta de la felicidad, destraba  los secretos del camino a la iluminación y nos ayuda; a comprender y a encontrar la auténtica autoestima, una autoestima que no depende de factores externos.

Y volver al estado de alegría, paz y plenitud que es nuestro derecho; así como también aprender a concentrarnos en el presente y vivir claramente; son atributos que la mayoría pasamos por alto y por ignorancia o simplemente el no saber; nos quedarnos estancados en una felicidad que en cualquier momento nos puede ser arrebatada; las siete claves de la felicidad y la iluminación,  te sirven para lograr una felicidad auténtica y verdadera.

Pero hoy nos concretaremos a la quinta clave “concéntrate en el presente”.

Chopra en esta clave manifiesta que si te concentras en el presente; tu vida se renovara constantemente, y que el momento presente es lo único eterno; no muere ni puede ser olvidado; afirma que por eso la felicidad en el presente no se te puede arrebatar; ella te libera de la trampa del tiempo, que produce pesar debido al pensamiento, la evaluación y el análisis; al estar plenamente en el presente experimentas la intemporalidad, y es en ella donde está tu ser verdadero.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; EL ESTADO INTEMPORAL ES AHÍ DONDE NO NECESITAMOS UNA RAZÓN PARA SER FELICES; SIMPLEMENTE LO SOMOS.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; EL ESTADO INTEMPORAL ES AHÍ DONDE NO NECESITAMOS UNA RAZÓN PARA SER FELICES; SIMPLEMENTE LO SOMOS
CONCÉNTRATE EN EL    PRESENTE.

Aunque todos hemos oído que debemos vivir en el presente y no en el pasado; estas palabras guardan una lección espiritual más profunda.

Antes de que surja algún pensamiento en nuestra mente estamos en un estado intemporal; después que el pensamiento ha cumplido su propósito, ya sea plantear un deseo o el recuerdo de un acontecimiento pasado; volvemos a un estado intemporal; ahí no necesitamos una razón para ser felices; simplemente lo somos; la felicidad fundada en razones no es sino otra forma de desdicha; cualquiera que sea la razón de tu felicidad —una buena relación, de igual manera una situación placentera o posesiones materiales— ; pueden arrebatártela en cualquier momento; así pues, tu felicidad es frágil y depende de factores externos; la felicidad verdadera se le conoce comúnmente como dicha, sin duda alguna ésta es una felicidad que no se te puede arrebatar.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; LA DICHA NO PUEDE ALCANZARSE AL RECORDAR EL PASADO O ANTICIPAR EL FUTURO.

No hace falta buscar la dicha ni tampoco sentir nostalgia una vez que la has experimentado; la dicha está disponible en el ahora; pero, ¿Qué es el ahora? podemos llamarlo conciencia del momento presente, que es una buena frase porque nos recuerda que la dicha no puede alcanzarse; al recordar el pasado o anticipar el futuro; el presente no tiene duración; tan pronto intentas medirlo, desaparece; por eso el ahora siempre está renovándose; es intemporal porque el tiempo no puede detenerlo; el ahora no puede envejecer ni morir; el tiempo es un fenómeno misterios; pero sabemos que es “subjetivo” (adjetivo que identifica algo como propio de la manera de pensar o sentir de una persona); y lo usamos para medir la experiencia.

Considera las siguientes oraciones:

  • Me estaba divirtiendo y el tiempo pasó volando.
  • Estaba aburrido y el tiempo se me hizo larguísimo.
  • Nos dieron un plazo muy corto y el tiempo se agotaba.
  • La belleza de las montañas era tan impresionante que el tiempo se detuvo.

Cada una de estas experiencias del tiempo es personal.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; EL METABOLISMO DEL TIEMPO; LA FELICIDAD QUE NO NECESITA RAZONES, SÓLO PUEDE OCURRIR EN EL MOMENTO PRESENTE. 

El problema del tiempo es que siempre lo hacemos personal; ya sea que lamentes algo de tu pasado o te preocupes por algo del futuro, estás provocando cambios en tu cuerpo; en otras palabras pasas gran parte de tu vida metabolizando el tiempo; cada experiencia de tu vida ha sido metabolizada en tu cuerpo físico e influye en tu reloj biológico; de hecho: el envejecimiento biológico, con todas sus consecuencias de dolencia, sufrimiento e infelicidad, no es sino el metabolismo del tiempo; incluso el recuerdo momentáneo de un trauma del pasado te hace sufrir una vez más;.

Las experiencias positivas también son el metabolismo del tiempo pero no desgastan el cuerpo.

Las tradiciones espirituales del mundo, ponen gran dedicación en resolver el problema del tiempo; pues la dicha, la felicidad que no necesita razones, sólo puede ocurrir en el momento presente; si tu vida está atrapada en el paso del tiempo, tu cuerpo también quedará atrapado; pero si puedes escapar de las garras del tiempo, tu cuerpo será transformado por la experiencia de la dicha.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; LA SOLUCIÓN DE LAS TRADICIONES ESPIRITUALES DEL MUNDO.

LA DICHA ESTÁ DISPONIBLE EN EL AHORA.

La solución a la que llegaron las tradiciones espirituales del mundo es la siguiente.

El tiempo, nos dicen, es el movimiento de la conciencia, es decir, el movimiento del pensamiento; el tú verdadero, que está más allá del pensamiento, sólo puede hallarse en el ahora; tu ser auténtico, que existe en el ahora eterno, no es observador ni objeto de observación; sin embargo, tan pronto surge un pensamiento en tu mente, aparece un observador, así como el objeto de observación; así pues, cada persona existe en dos realidades:

  • En primer lugar, el estado silencioso del ser, ajeno al tiempo; ésta es la sede  de la dicha.
  • Y en segundo, el mundo relativo lleno de experiencias; de tal manera que la mente vive en este mundo; actuando constantemente como el observador concentrado en un objeto de observación.

Al concentrarte en el presente te alineas con la primera realidad y con su potencial para la felicidad que no puede arrebatarse; pero si te concentras en la segunda realidad, con sus cambios constantes de escenario; tu mente será atrapada por el tiempo, y éste producirá todos los efectos negativos que ya hemos mencionado.

Cuando te concentras en el momento presente no renuncias al mundo relativo; sigues participando en la vida cotidiana, pero con una diferencia:

Ya no te identificas con el cambio; los altibajos de la fortuna no te apartan de tu ser verdadero; normalmente estamos tan enganchados en los escenarios cambiantes que no notamos cuando nos salimos del momento presente; es importante reconocer que toda la desdicha existe en el tiempo.

Otra manera de entender esto es que el tiempo nace cuando tu ser verdadero ha sido sacrificado por tu imagen pública.

Ya hemos hablado de “tu imagen publica y de sus falsas promesas”; (has clic en verdadera autoestima subrayada para que veas de que se trata tu imagen pública “descubre la verdadera autoestima“); el tiempo, en tanto que es un movimiento del pensamiento; utiliza tu imagen pública o ego como tu punto de referencia interno.

CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE; OBSERVA LO QUE OCURRE EN TU MENTE.

Si observas atentamente lo que ocurre en tu mente, ¿qué ves?

  • Constantemente está evaluando todas tus experiencias.
  • Igualmente te encuentras comparándote con algo que parece mejor o peor.
  • También permaneces rechazando algunas cosas y eligiendo otras.
  • Estás inventando una historia.

Ninguna de estas actividades es verdaderamente necesaria, simplemente acumulan razones para ser feliz o desdichado; una manera de hacerlo es comparar tu situación con la de alguien más; pero mientras concibes tu historia y miras alrededor para ver si es mejor o peor que la de tu vecino, ¿qué ocurre? te has apartado del estado natural de felicidad que existe en el ahora; la experiencia es; no necesitas usarla para inventar una historia.

Al ego le encanta el melodrama; así que aprovecha cada experiencia para elaborar un cuento interminable sobre cómo va tu vida.

El cuento puede ser bueno o malo, dramático o aburrido, egocéntrico o relativamente “magnánimo” (generoso bondadoso desinteresado); pero, ¿qué pasaría si no tuvieras una historia? tu vida sería mucho más simple y más natural; no tendrías una imagen pública que defender; no tendrás miedo del mañana porque sin una historia que seguir aceptarías cualquier experiencia y la dejarías ir; en ese estado reside la libertad y la dicha.

 La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia; Sócrates. Si deseas lograr tus sueño de temer un negocio rentable, yo te puedo ayudar a conseguir tu sueño. Cristina Pérez G.

 

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