Cristina Pérez | SUPERE EL MIEDO AL JUICIO PRINCIPIO

SUPERE EL MIEDO AL JUICIO PRINCIPIO

SUPERE EL MIEDO AL JUICIO, DEL PRINCIPIO 50, DE LOS PRINCIPIOS DEL ÉXITO DE JACK CANFIELD.

EL MIEDO. Seguido del artículo titulado “fórmula para tener conversaciones cruciales”, nos encontramos con este otro principio que nos brinda Jack Canfield en su libro los principios del éxito, en el cual nos dice que superemos el miedo al juicio. Veamos que dice Jack al respecto.

MANIFESTACIONES DE JACK CANFIELD CON SUS PROPIAS PALABRAS: 

SUPERE EL MIEDO AL JUICIO. A veces no admitimos que metimos la pata, no decimos por qué no podemos donar o no expresamos la manera en que nuestro punto de vista es simplemente diferente.
SUPERE EL MIEDO AL JUICIO PRINCIPIO. 

A veces no decimos la verdad con mayor rapidez porque tememos ser juzgados por los demás. Pensamos que no somos lo suficientemente buenos, que nuestra opiniones son extrañas o que hay algo realmente muy «malo en nosotros», por lo que no divulgamos lo que está pasando,:

  • Principalmente, no “explicamos por qué no podemos participar”.
  • De la misma manera, “admitimos que mentimos la pata”.
  • Del mismo modo, “decimos  por qué no podemos donar”.
  • Igualmente, “no expresamos la manera en que nuestro punto de vista es simplemente diferente”.

Tal vez hemos sido incluso juzgados anteriormente:

Después de dar explicación tentativa, por lo que no nos atrevemos a abrirnos de nuevo al juicio. Por desgracia, este tipo de retención demanda una gran cantidad de energía:

  • En consecuencia, nos obliga a monitorear nuestras conversaciones.
  • De la misma manera, “planear todas nuestras acciones”.
  • Del mismo modo, “recordad que se le dijo a quién”.
  • Igualmente, “formular constantemente explicaciones de cortesía para nuestra «situación»”.

Imagine más bien la libertad de exponer simplemente sus razones y seguir adelante. Esa clase de confianza en sí mismo es poderosa e impresionante, y poco gente lo juzgará por ese tipo de franqueza.

SUPERE EL MIEDO AL JUICIO. “LA HISTORIA DE CHALIE COLLINS”.

Charlie fue diagnosticado con degeneración macular cuando tenía nueve años; a los trece, fue declarado legalmente ciego. Como resultado de no poder ver nada más que formas tenues, colores o zonas de luz. Charlie tuvo dificultados en la escuela secundaria, intento estudiar en la universidad, pero tuvo que retirarse dos veces; así que comenzó a beber y a consumir drogas. Después de vivir de nuevo con sus padres y de hacer cualquier tipo de trabajo extraño que pudiera conseguir. Charlie finalmente abrió su propia compañía —Visión Dynamics—, la cual suministra productos y servicios a las personas que tienen ceguera; o visión baja para que puedan llevar una vida independiente y feliz. Pero incluso con el éxito subsiguiente de su negocio y con un matrimonio feliz, Charlie tenía una baja autoestima; y se consideraba a sí mismo «ese tipo ciego y tonto»… Continuación..

SUPERE EL MIEDO AL JUCIO. “CONTINUACIÓN CON LA HISTORIA DE CHARLIE COLLINS”.

Buscando mejorar su autoestima, Charlie encontró mi disco de audio Maximum Confidence [Máxima confianza] en la Internet. Más tarde descubrió dos de mis audiolibros: El factor Aladino y El poder de mantenerse enfocado. Durante los dos años siguientes, los escuchó una y otra vez. Fue entonces cuando decidió asistir a un seminario de tres días conmigo.

Aquí esta el resto de la historia en sus propias palabras:

Yo estaba tan impresionado con lo que estaba aprendiendo con Jack Canfield que, a principios de 2008; me encontré sentado en la primera fila en un seminario de tres días, oyéndolo hablar en directo.

Unas semanas antes, al inscribirme en el programa, no le había dicho a nadie que tenía problemas de visión. Ahora, rodeado por más de trescientas personas inteligentes y exitosas, traté de ocultar mi discapacidad. Pensé que esas personas podrían sentir lástima por mí o mirarme «por encima del hombro»… Continuación…

CONTINUACIÓN CON LA HISTORIA DE CHARLIE.

El primer día no hubo problema:

Tomé muchas notas, escribí con un marcador Sharpie grande y negro —la única manera en que podía ver lo que estaba escribiendo—, hasta que la dama que estaba a mi derecha me pidió el favor de utilizar un bolígrafo diferente, pues el vapor que emanaba del Sharpie la estaba moslestando. No quería decirle que tenía que usar ese tipo de marcador, por lo que saqué un bolígrafo y fingí usarlo.

Continuación con la historia de Charlie:

Al día siguiente, mi ocultamiento llegó a un punto crítico:

Llegué a la reunión matinal y vi nuestras tarjetas de identificación dispuestas en una mesa afuera de la puerta. No podía ver nada de lo que había escrito en ellas. Miré alrededor para asegurarme de que nadie me observaba y me incliné con la nariz; a unos centímetros de las tarjetas, tratando de encontrar la mía; y enderezándome cada vez que oía a alguien acercarse, lo cual sucedía cada treinta segundos aproximadamente.

Después de hacer eso por unos minutos, sentí pánico y quise correr a mi habitación del hotel, faltar a la reunión; y esconderme hasta que llegara la hora de mi vuelo de regreso a Connecticut. 

Estaba a punto de cerrar la puerta cuando tuve una idea. La siguiente persona que se acercó a la mesa era una mujer. «Disculpe», le dije, «deje mis gafas en mi habitación. Me llamo Charlie. ¿Me podría mostrar mi tarjeta?». Ella sonrió y me la entregó. Le di las gracias, mi corazón latió  con fuerza y corrí a la sala de reuniones…Continuación….

CONTINUACIÓN CON LA HISTORIA DE CHARLIE. SUPERE EL MIEDO AL JUICIO.

En el primer receso, subí al escenario y me presenté a Jack.

Empezamos a hablar y, por alguna razón, le conté mi experiencia con las tarjetas. Tras el descanso, me senté en mi silla, listo para lo que seguía, cuando oí decir a Jack: «¿Alguien le puede pasar por favor el micrófono a Charlie?». Y entonces me pidió que me pusiera de pie.

«Hola, Charlie, dijo Jack. «Quiero que mires a todas las personas que están. en la sala. Ahora diles lo que me dijiste en el receso».

¡Me enojé! ¿Cómo podía exponerme de esa manera? ¿Cómo podía hacerme contarles mi secreto a todos? Pero lo hice. Y a medida que hablaba, podía sentir un poder más grande fluir dentro de mi. Al final de mi historia, ¡la gente aplaudió!

Jack dijo: «Por lo tanto, Charlie, creo que lo entiendes: 

Tienes que dejar de vivir tu vida de esta manera. A partir de ahora, ya no vas a permitir que la ceguera legal dirija tu vida». Luego miró alrededor de la sala y preguntó: «¿Hay alguien aquí que diría qué no si Charlie se acercara y le pidiera ayuda?»

El salón enloqueció. Todo el mundo estaba gritando: «¡Yo le ayudaría!», «¡Me encantaría ayudarle!», «¡Por supuesto que lo ayudaría!». Jack Continuó: «A los seres humanos nos gusta ayudar a los demás. Para eso estamos aquí, para servir y ayudar a los demás, y todos necesitamos ayuda en determinados momentos. Todo lo que tienen que hacer es decir la verdad y preguntar. Ahora bien, ¿crees eso, Charilie?». Para mi sorpresa, creí… Continuación…

SUPERE EL MIEDO AL JUCIO. CONTINUACIÓN CON LA HISTORIA DE CHARLIE COLLINS. 

Charlie se sintió muy bien el resto del seminario. Aunque se sentía un poco vulnerable, también estuvo más receptivo, auténtico y empoderado que antes. Su transformación lo llevó finalmente a lo que él cree que es su verdadero llamado:

  • Principalmente, “ser un orador motivacional que inspira a otras a mirar más allá de los desafíos de la vida”.

Al mismo tiempo que su empresa vende artículos que hacen la vida más fácil; para las personas con problemas de visión:

  • Verdaderamente, “el propio Charlie es capaz de inspirarlos y empoderarlos por medio de talleres y clases de crecimiento personal; un enfoque único”.
  • En consecuencia,  “ha contribuido a que su negocio prosperes año tras año”.  
  • Además, “Charli viaja por todo el país hablando con grupos de personas, tanto videntes como ciegas; acerca de cómo podemos superar nuestros «puntos ciegos»”.

Gracias al hecho de decir la verdad con mayor rapidez, Charlie está viviendo su auténtico propósito en la vida:

  • Principalmente, “enseñar a las personas a «ver» realmente de nuevo de una manera genuina”.

Ayudar a otro, es un privilegio, agradece la oportunidad de poder hacerlo. -CHAMALÚ.  Si deseas hacer un cambio en tu vida, con un negocio rentable, en el Internet; yo te ofrezco ayudarte a lograr tu deseo. . Cristina Pérez G. 

 

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