Cristina Pérez | EN CASO DE DUDA, CERCIÓRESE

EN CASO DE DUDA, CERCIÓRESE

EN CASO DE DUDA CERCIÓRESE, PRINCIPIO 52 DE LOS PRINCIPIOS DEL ÉXITO DE JACK CANFIELD.

Duda. Seguido del principio “El Chismorreo inútil”, Canfield con su gran sabiduría, nos brinda este principio, en el cual nos sugiere; que en caso de duda debemos cerciorarnos. Veamos que más nos enseña Jack al respecto. 

Manifestaciones de Jack Canfield con sus propias palabras:

Muchos pierden su valioso tiempo y sus preciosos recursos preguntándose lo que piensan, pretenden o hacen los demás. En vez de pedirles explicaciones, hacen suposiciones, generalmente negativas en cuanto se refiere a ellos mismos; y toman decisiones basadas en esas suposiciones.

  • Por otra parte, quienes alcanzan el éxito no pierden tiempo suponiendo o imaginando. Se limitan a verificarlos: «Me pregunto si….» o «¿Me permitiría…?» también, «¿Se siente usted…?». En realidad,  no le tienen miedo al rechazo, así que preguntan. 

“TODOS TIENDEN A IMAGINAR LO PEOR CUANDO NO CONOCEN LA VERDAD”, DEL PRINCIPIO 52 EN CASO DE DUDA, CERCIÓRESE.

En caso de duda cerciórese, Muchos pierden su valioso tiempo y sus recursos preguntándose lo que piensan, pretenden o hacen los demás.
EN CASO DE DUDA CERCIÓRESE.

¿Cuál es el problema fundamental de suponer cualquier cosa? El hecho es que, por lo general, lo que las personas desconocen es lo que más las asusta.

  • En vez de verificar las cosas, suponen hecho que pueden no ser, luego prejuzgan con base en esas suposiciones.
  • Toman decisiones equivocadas basadas en falsas convicciones, en “rumores”.
  • Del mismo modo, “las opiniones de otros”.

Piense en la diferencia cuando se conocen los hechos —sucesos reales— acerca de una situación, persona, un problema; o una oportunidad.

  • De hecho, se pueden tomar decisiones y actuar en base a lo que realmente es, en lugar de basarse en imaginaciones.

Recuerdo en un seminario que dirigí en una oportunidad, en el que uno de los asistentes; — sentado en la última fila del salón— parecía no querer estar allí:

Tenía un aspecto hostil y retraído. Permanecía con los brazos cruzados, y su expresión, con el ceño siempre fruncido; daba la impresión de que detestaba cada cosa que yo decía. Me di cuenta de que a menos que me controlara, terminaría centrándome exclusivamente en él y en su aparente hostilidad; en detrimento del resto del auditorio.

Como es obvio, a ningún orador le gusta saber que una de las personas en el auditorio; ha sido forzada por su jefe, a asistir al seminario o que no le satisfaga el material: o —lo que es peor— que no simpatice con el orador. Basado en el lenguaje corporal de ese participante habría sido fácil suponer que el caso correspondiera; a cualquiera de estas situaciones.

  • Por lo tanto, en lugar de suponerlo, me cercioré.

Me le acerqué durante el primer receso y le dije: «No puedo evitar notar que parece no estar bien. Me pregunto si tal vez el seminario no es el adecuado para usted; o tal vez vino por orden de su jefe, contra su voluntad, y realmente no quiere estar aquí. Estoy en verdad preocupado.

En ese momento, toda su actitud cambió. Me respondió:

«¡Ah, no! Me encanta todo lo que está diciendo. Lo que pasa es que aparentemente me está comenzando una gripe muy fuerte. No quise quedarme en casa y perderme el seminario, porque sabía que sería muy bueno. Me ha exigido toda mi concentración permanecer aquí, pero ha valido la pena porque lo estoy aprovechando al máximo».

¡Qué alivio! Si no le hubiera preguntado, habría podido arruinar mi día suponiendo lo peor. ¿Cuántas veces ha supuesto cosas —buenas o malas— sin verificarlas?

CONTINUACIÓN CON EL PRINCIPIO “TODOS TIENDEN A IMAGINAR LO PEOR CUANDO NO CONOCEN LA VERDAD” DEL PRINCIPIO, EN CASO DE DUDA, CERCIÓRESE.

  • ¿Supone, sin confirmar la fecha límite de un proyecto especial, que todas las persona que traban en él lo van a terminar a tiempo? 
  • Del mismo modo, ¿comprobar que lo que usted está suministrando es lo que todos necesitan?
  • De la misma manera, ¿verificar, al final de una reunión, que todos han entendido con claridad quién es responsable; y para cuándo debe tenerlo listo?

Por ejemplo, imagínese cuánto más fácil sería no suponer y, en cambio, decir: «John, usted tendrá listo el informe para el viernes, ¿verdad? Y: Mary, va a conseguir la cotización del impresor para el martes a las cinco, ¿verdad?».

“CASI SIEMPRE ESPERAMOS VERIFICAR CUANDO PUEDE SER UNA MALA NOTICIA” DEL PRINCIPIO 52 EN CASO DE DUDA CERCIÓRESE.

Por lo general, cuando esperamos lo peor, no queremos verificarlo. Nos da miedo conocer la respuesta.

  • Un ejemplo:  Si llego del trabajo y encuentro a mi esposa con el ceño fruncido, es fácil suponer que está disgustada conmigo. Y aunque podría empezar a caminar de puntillas, pensando que he hecho algo mal y esperando que las cosas exploten; imagine cuánto mejor sería para nuestra relación que  me limitara a decir: «Te ves disgustada, ¿qué pasa?».

Cuando me decido a verificar, pueden ocurrir dos cosas.

  • La primera, me puedo enterar de los hechos. ¿Realmente hice algo mal o recibió una llamada de su hermana que la molesto y yo no lo sabía?
  • La segunda, puedo tener la opción de hacer algo al respecto —ayudarla a cambiar de ánimo— si sé qué es lo que de verdad sucede.

Esto se aplica también a los aspectos que pueden mejorar su calidad de vida. Tal vez supone que no hay esperanzas de conseguir una boleta para el concierto de rock que ya está muy próximo, o que nunca lo aceptarán en el programa de arte, o que no puede darse el lujo de comprar ese mueble de comedor antiguo que se vería tan bien en su casa. 

Sin duda alguna, es mucho más fácil preguntar:  

Verifíquelo, con frases como: «Me pregunto si…», «Estaría bien si…», «¿Se siente usted…?», «¿Habría alguna posibilidad de conseguir…?», «¿Qué tendría que hacer para…?», «¿Cuál sería la condición para que pudiera…?», etc.

“¿QUIERE DECIR QUE…?” DEL PRINCIPIO 52, EN CASO DE DUDA CERCIÓRESE.

Otra forma de confirmar las suposiciones es utilizar una técnica que enseño en mis sesiones de asesoría a parejas que pueden ayudar a mejorar la comunicación en sus relaciones. La llamo la técnica «Quiere decir que…».

Supongamos que mi esposa me pide que le ayude a limpiar el garaje el sábado.

  • —No —le respondo.

Mi esposa podría suponer, de inmediato. Jack está disgustado conmigo:

  • No le importa “lo que yo necesite”.
  • De la misma manera,  “que ya no me quepa el automóvil en el garaje, etc.”. 

Pero, con la técnica «Quiere decir que..», no imagina nada, sino que pregunta para saber qué estoy pensando. 

  • —¿Quieres decir que no me vas ayudar nunca con este oficio, que lo voy a tener que hacer yo sola?
  • —No, no quise decir eso. 
  • —¿Quieres decir que prefieres hacer otra cosa.
  • —No, no quise decir eso tampoco.
  • —¿Quieres decir que estás ocupado los sábados y tienes otros planes que no me has dicho?
  • —Sí, eso es exactamente lo que quise decir. Lo siento, no te lo había dicho aún, se me había olvidado.

A veces, no se explican de inmediato las razones por las cuales se da determinada respuesta:

  • Simplemente se contesta “no”, sin explicar por qué se ha tomado esa decisión.
  • De hecho, los hombres tienen una mayor tendencia a dar este tipo de respuestas.
  • Sin embargo, por lo general, las mujeres dan todo tipo de explicaciones de por qué su respuesta es “no”; mientras que lo hombres se limitan a responder con el resultado final de su decisión, sin detalles. 

Al preguntar «¿Quieres decir que…?», se obtendrá una respuesta más clara y no habrá que suponer lo que ocurre.

En caso de duda diga la verdad – Mark Twain. . Si tu deseo es lograr tus sueños, yo te puedo ayudar a conseguir tu éxito. Trabaja con Cristina Pérez G.

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